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La ruta comienza en una plazoleta, cerca de la plaza de toros y el hotel Fuentes del Salor. En la misma plazoleta hay dos carteles de dos rutas que comienzan en este punto. Por calle de la derecha se asciende hasta llegar a un camino. Toda la ruta está muy bien señalizada, cada pocos metros se pueden ver flechas azules indicando la dirección a seguir.


La primera parte del camino va saliendo del pueblo entre vides y olivos. El camino es bueno y con poca pendiente. Aproximadamente a 1 kilómetro comienza el castañar. Es una de las partes más bonitas de la ruta. El camino empedrado discurre entre un denso castañar. En otoño, las hojas caídas de los castaños alfombran el suelo. Es posible apartarse del camino para adentrarse en el castañar y recoger algunas castañas.




A la salida del castañar el camino alterna zonas de tierra y empedrado y los robles predominan en el paisaje. Con pequeñas subidas y bajadas, se llega a la zona sur de la ruta, desde aquí se puede observar la garganta de los molinos, y al fondo, el pueblo de Arroyomolinos.

El camino se va haciendo cada vez más estrecho hasta que se convierte en una senda marcada entre maleza. Este tramo es corto, y coincide con el comienzo de la subida de mayor pendiente. En seguida la senda conecta con un camino en buen estado, que nos lleva a la cota más alta de la ruta. Alcanzando esta cota habremos recorrido la mitad de la ruta. A la derecha comenzamos a ver las antenas que coronan la Sierra de Montánchez.


Aproximadamente en el kilómetro 5 de la ruta se llega a un cruce de caminos. Se abandona el camino principal y se sigue por el de la izquierda. Un kilómetro más tarde se vuelve a abandonar el camino y se toma otro más estrecho que pasa entre dos paredes de piedra. Este camino nos lleva al inicio del descenso, atravesando de nuevo el denso castañar. En pocos metros se desciende toda la altura ganada a lo largo de la ruta por un camino empedrado. Quizás sea la parte más complicada, sobre todo si no se lleva un calzado adecuado. Pero también es otra de las zonas más bonitas de la ruta.

Finalmente se conecta con el inicio de la ruta, ya casi llegando al pueblo. Recorriendo el camino en esta dirección se tienen unas bonitas vistas del castillo de Montánchez.



Escuchando las bandas sonoras de películas del oeste y recordando escenas y actores que protagonizaron las mismas, viajamos hasta Monument Valley.

En la frontera entre Utah y Arizona, y dentro de la reserva de los Nativos Navajos, se encuentra este lugar con sus curiosas formaciones que todos tenemos en nuestra mente por haber aparecido en numerosos westerns.

Avanzamos por la ruta 163, cuando en la lejanía se empieza a descubrir un conjunto de grandes rocas que reconocemos al instante. La carretera, totalmente recta y cuesta arriba, apunta hacia un grupo de mesas y pináculos que parecen recortados en el horizonte. Es una de las imágenes más famosas de Monument Valley. Además, esta fotografía quedó inmortalizada en una famosa escena de la película Forrest Gump, pues es el lugar exacto donde el protagonista decide detener su maratoniana carrera.




Nosotros continuamos hasta llegar al centro de información del parque. Al estar dentro de la reserva, son los nativos Navajos quienes lo gestionan. Además de tiendas con muestras de su artesanía, ofrecen tours en Jeeps por el parque, y decidimos contratar uno.

Nuestro guía conduce por caminos polvorientos para acercarnos a las formaciones más interesantes de la zona. Detiene el Jeep y nos va dando explicaciones acerca de su origen geológico y de los imaginativos nombres con los que los primeros colonos fueron bautizando cada uno de estos monumentos, los dos mitones, el elefante, las tres hermanas…


Nos lleva a un “hogan”, vivienda tradicional navaja, donde una mujer nos hace una demostración de las antiguas técnicas artesanales de las que se valían para hacer diferentes utensilios, joyas o peinados.

Tras esta parada nos adentra aún más en el desierto para mostrarnos varias formaciones muy interesantes. La primera es un gran arco llamado “Ear of the Wind”, para llegar a él hay que subir por una duna de arena. Después nos lleva al “Eye of the Sun” donde además de observar el hueco en forma de ojo podemos ver petroglifos del antiguo pueblo Anasazi. La última formación que visitamos es conocida como la “Big Hogan Rock”. Es una gran cavidad en la roca en forma de cueva y en su cúpula hay un hueco por el que entra el sol. Allí dentro, refugiados del sol abrasador, el guía nos cuenta algunas historias de la cultura navaja, e incluso nos canta una antigua canción.


Para terminar el tour, nos detenemos en John Ford Point. Es un punto dedicado al director de cine, que eligió este lugar para rodar sus westerns más famosos.


Estamos alojados en la ciudad de Moab, muy cerca del Parque Nacional de los Arcos. Para hacer el trekking de hoy nos levantamos muy temprano. La idea es hacer el recorrido por la mañana, ya que a mediodía las temperaturas superan los 40 grados.



Entramos en el parque y nos detenemos en un lugar al que llaman “Park Avenue”. Es un cañón formado por paredes de roca muy verticales que recuerdan a una calle o avenida de una gran ciudad. Aquí son muy dados a bautizar los parajes con los nombres de las cosas a las que se “parecen”, en muchas ocasiones empleando demasiada imaginación. Más allá de a lo que se parece, el lugar impresiona por sus altas paredes y pináculos de roca. En las primeras horas del día, la luz del sol va entrando desde el fondo del cañón, de forma casi horizontal, e ilumina las paredes que quedan a nuestra izquierda. Continuamos adentrándonos en el parque hasta dejar nuestro vehículo en el lugar donde comienza el “Devils Garden Trail”. Es el sendero más largo que existe en el parque y su recorrido permite ver algunos de los más impresionantes arcos de piedra que dan nombre a este lugar.



En su inicio el camino discurre entre altas paredes de roca, es como la entrada al “jardín”. El sendero está muy bien preparado, el terreno es llano y se hace sencillo caminar. Aproximadamente después de un kilómetro y medio se muestra ante nosotros el impresionante Landscape Arch, uno de los arco naturales más grandes del mundo. Aquí el sendero se bifurca, nosotros tomamos el “Primitive Loop Trail”, son unos 3 kilómetros más complicados, ya que el camino está menos cuidado. Además se adentra en los llamados “Fin Canyons”, formaciones de rocas en forma de “aletas”. Esta zona es algo caótica, para atravesarla a veces tenemos que subir por la roca inclinada, otras avanzar entre las “aletas”... el camino parece perderse en algunos momentos.


Salimos de esta zona y el camino vuelve a ser más claro. El sol ya comienza a calentar, hacemos pequeños descansos buscando la sombra de los escasos árboles, o de las propias paredes de piedra. Por fin llegamos al Double ‘O’ Arch. La naturaleza, especialmente caprichosa en esta ocasión, se ha decidido por el “más difícil todavía”: un arco de piedra encima de otro arco. Es un buen lugar para hacer un descanso.



La vuelta la hacemos por otro sendero, éste más corto que el de ida. También pasa por encima de rocas en forma de aletas, o serpentea entre ellas. En algunos puntos hay que ayudarse con las manos para subir o bajar de estas rocas. Volvemos a pasar por Landscape Arch y desde aquí volvemos por el mismo sendero por el que iniciamos la ruta. En total han sido unos 8 km los recorridos.



Volvemos a Moab para pasar las horas de más calor en el hotel. Tenemos que salir para hacer unas compras, y el calor es insoportable. Pasadas las horas de mayor calor volvemos al parque. Hacemos una primera parada para tomar unas fotos de la “Balanced Rock”, una gran roca que se mantiene en imposible equilibrio sobre un pináculo de piedra. Continuamos hasta llegar al comienzo del sendero que recorreremos para llegar al “Delicate Arch”. El camino de ida son 2.7 kilómetros, con unos 150 metros de subida. Sencillo y bien marcado en su inicio. Después atraviesa una zona rocosa, aquí el sendero esta marcado por hitos. Es la parte más dura y donde se acumula el mayor desnivel. En este tramo no hay ni una sola sombra y el calor se hace sentir. La última zona es más bonita, discurre por una pared de roca, que durante todo el camino impide que se vea el arco. Sólo al final del camino, cuando la pared termina, el arco queda descubierto ante nosotros.


El famoso “Delicate Arch” es el símbolo del estado de Utah. Está situado en una especie de anfiteatro natural. Hay como cierto respeto a este monumento. La gente se sienta para observarlo desde la distancia, así se puede tener una visión del arco sin personas a su alrededor. También se puede caminar hasta tocarlo y colocarse justo debajo de él. No hay normas, pero esto se hace por turnos, así cada uno puede disfrutar de ese momento en solitario y sacar una bonita foto. Allí estamos hasta el atardecer. Es el mejor momento para ver el arco bajo las luces anaranjadas del ocaso. La vuelta se hace por el mismo sendero. Todo en bajada, y ya sin tanto calor, se hace rápida y sencilla.



Desde Salt Lake City nos dirigimos a Moab. A medida que nos vamos adentrando en el sur de Utah, el paisaje árido se va imponiendo a árboles y vegetación. Pronto comenzamos a ver formaciones típicas de películas del oeste. En la carretera, además, los pocos establecimientos por los que pasamos, se encargan de recordarnos que estamos adentrándonos en el Oeste Americano, y se decoran con carretas, tipis, figuras de indios o vaqueros…



Donde confluyen el Río Verde con el Río colorado, se encuentra Canyonlands. Ambos ríos, a lo largo de los años, han ido esculpiendo el desierto de tierras rojas, creando estos cañones. Paramos en la entrada del parque para comer, aunque antes no podemos evitar acercarnos al borde del cañón y contemplar este espectacular paisaje.


Después de comer continuamos adentrándonos en el desierto. La carretera termina en un punto llamado Grand View Point. Estamos en lo alto del cañón, que va descendiendo en varios niveles hasta su zona más profunda, donde se encuentra el Río Colorado.

Caminamos durante un par de kilómetros a lo largo del borde del cañón. Hasta donde alcanza nuestra vista podemos ver espectaculares formaciones geológicas causadas por la erosión: altas paredes de roca, precipicios, mesas espectaculares, agujas imposibles… El rojo de estas tierras contrasta con el cielo azul del día de hoy. Solo algunos árboles pequeños se atreven a romper este paisaje bicolor con el verde de sus copas. Sorprende que en esta zona tan árida pueda crecer un árbol. Sus raíces incrustadas en las grietas de la roca, y sus troncos retorcidos nos dan una idea de la dificultad de sobrevivir al desierto.



Llegamos hasta un lugar cercano al punto de unión de ambos ríos, allí descansamos. Hace bastante calor, y se hace difícil caminar, pero esto no nos impide disfrutar del paisaje. Tras el descanso, volvemos hasta donde tenemos el vehículo.

En nuestro camino de salida del parque paramos para ver el Mesa Arch. Solo son necesarios unos minutos a pie para llegar a este arco desde la carretera. El arco por si solo es un espectáculo, pero cuando te aproximas y te asomas por su hueco, el arco acaba por convertirse en el marco de una increíble postal del cañón.


El último punto que vamos a visitar hoy es el Dead Horse Point. Un camino recorre el borde del cañón. El río se encuentra bastante cerca, desde uno de los miradores que hay a lo largo del camino se puede ver una de las famosas herraduras que forma el Colorado.

Después de haber disfrutado de los espectaculares paisajes de Canyonland nos dirigimos a Moab. En esta ciudad se encuentra el hotel en el que pasaremos las próximas dos noches.
Entramos en el Parque Nacional de Yellowstone por el sur dirigiéndonos hacia el norte. La carretera, siempre flanqueada por grandes pinos, comienza a bordear el gran lago Yellowstone. En la orilla del lago podemos ver zonas calientes con pequeñas fumarolas. También vemos los primeros animales. Un gran elk (wapití) pasta tranquilamente a pocos metros de la carretera. Paramos para verlo y hacer una fotos. Seguimos hasta Lake Village, donde comemos a orillas del lago.



Por la tarde continuamos nuestra ruta hacia el norte. Llegamos al Gran Cañón de Yellowstone. Bajamos el “Uncle Tom’s Trail”. Es una escalera de 328 escalones que nos permite descender unos 150 metros en el cañón, para desde allí, tener una vista espectacular de la catarata “Lower Falls”. Seguimos nuestro camino y el paisaje comienza a cambiar. Los grandes árboles desaparecen dando lugar a grandes praderas, este es el terreno de los bisontes. Vemos grandes manadas de bisontes, algunos, tranquilamente cruzan la carretera. Podemos parar y hacer algunas fotos. Finalmente llegamos a Cooke (Montana), un pueblecito minero, donde pasaremos estos días.



Subida Monte Washburn (3122m)

Al día siguiente madrugamos para hacer un trekking de subida al monte Washburn. Tiene 3122 m. de altura, y desde allí se tienen estupendas vistas del parque. El ascenso lo hacemos por un camino de tierra. La pendiente es continua, pero sin complicaciones. Apenas si hay algunos árboles, por lo que todo el camino se va al sol. El camino zigzaguea para alcanzar la cumbre, donde hay un refugio. Hace bastante viento, entramos en el refugio y comemos algo. Desde allí se pueden observar los picos más importantes de Yellowstone, así como el gran cañón. Hay paneles con explicaciones y representaciones que ayudan a localizar los principales puntos.



Tras unos minutos de descanso emprendemos el descenso por la otra cara del monte. Es algo más largo que la subida. El camino es peor y más estrecho, pero más bonito para andar. Por esta zona hay más árboles y a la derecha y abajo vamos viendo la carretera, que es nuestro objetivo final. La guía nos espera en un parking cercano. Reponemos fuerzas comiendo tranquilamente en un merendero.

Datos del trekking:
  • Subida por Chittendon Road (camino de tierra) Bajada por sendero
  • Tiempo: 3h 25m. Subida 1h 40m (de 9:30 a 11:10 horas) y bajada 1h 45m (de 11:25 a 13:10)
  • Distancia: 10.6 km. 4.8 km de subida y 5.8 km de bajada
  • Desnivel: 487m subida, 523 de bajada


Por la tarde volvemos al gran cañón. Realizamos una pequeña caminata de un kilómetro y medio por el borde. Nos vamos deteniendo en cada mirador, pues las vistas son espectaculares. A medida que caminamos nos vamos acercando a la catarata, que podemos observar desde varios puntos de vista.

Después de este paseo emprendemos el camino de regreso con la furgoneta. Vamos parando en diferentes puntos interesantes. Otras cataratas, unas formaciones basálticas… hasta que llegamos a Cooke para cenar y descansar.

Zonas geotérmicas.

Hoy visitaremos la zona oeste del parque, donde se encuentran la mayoría de los fenómenos geotérmicos emblemáticos de este parque. Vamos de norte a sur, por lo que lo primero que podemos ver es Mammoth Hot Springs. Es una zona de aguas termales que al estar en la ladera de una montaña han formado unas terrazas de caliza. El agua continúa fluyendo por algunas zonas, acumulandose en las terrazas y creando pequeñas piscinas. El agua, además, “pinta” con diferentes tonos de ocre la caliza blanca, creando un paisaje muy espectacular. Hay pasarelas y miradores en toda la zona, por lo que se puede caminar fácilmente cerca de estas formaciones.



Seguimos por la carretera hacia el sur, hasta llegar al Grand Prismatic. Habíamos visto fotos espectaculares de esta laguna termal, y nos preguntábamos si en realidad tendría esos colores. Pues sí, el agua de color turquesa intenso está rodeada por un primer anillo verdoso y amarillento, a continuación un segundo anillo más extenso y de colores naranjas, casi rojos y negros. Si a todo esto se le suman las nubes de vapor que se forman en el centro de la laguna, el resultado es de una belleza increíble.

También hay pasarelas para pasear y deleitarse con el espectáculo natural que ofrece este lugar. Además del Grand Primatic hay otra laguna de colores similares, pero más pequeña, y otra que no está rodeada de las tonalidades naranjas, pero que al poder verse muy de cerca, permite apreciar la limpieza y tonalidades turquesas del agua.




Continuamos por la carretera unos kilómetros y llegamos al mítico Old Faithful. Es uno de los géiseres más famosos del mundo. Sus erupciones se producen con bastante regularidad, aproximadamente cada 90 minutos. Está rodeado de bancos para que la gente pueda tomar sitio y esperar el momento. Allí nos sentamos. Unos pequeños salpicones nos indican que el momento se aproxima, y de repente, el chorro de agua comienza a tomar altura. El espectáculo dura varios minutos. La columna de agua llegará hasta unos 25 metros. Según nos dicen, el Old Faithful es caprichoso, y a veces deleita a los espectadores alcanzando alturas de más de 50 metros… no ha sido esta la ocasión.



Tras observar la erupción, damos un paseo. Varios caminos que recorren la zona donde hay muchos más géiseres, aguas en ebullición, fumarolas…

Después de pasar gran parte del día viendo el espectáculo que la caprichosa naturaleza ofrece en esta zona, abandonamos Yellowstone para volver a Salt Lake City.
 

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